Comunicólogo Social: educación
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6 de mayo de 2010


Bueno, culpables no sólo ellos, sino las siglas a las que reperentan.

Una vez más se ha perdido una magnífica oportunidad de realizar un cambio sobre el modelo educativo que prevalezca por encima de intereses partidistas y, sobre todo, la permanencia en el poder de gobiernos de distinto color.

Hoy debe ser un día de lamentos, y no solo en el manido tema económico, sino porque se ha perdido una ocasión inmejorable para realizar un pacto de envergadura sobre la educación.

Además, esta noticia podría haber sido ese primer escalón necesario para intentar derrumbar a la crisis económica a base de esos traídos cambios estructurales que necesita el modelo social y económico español. Pero una vez más las fobias partidistas vuelven a truncar un importante avance.

No voy a culpar a unos, ni liberar de responsabiliodades a otros. Las dos siglas llevan muchos años mareando la perdiz sin hacer NADA. Y mientras, los perjudicados, miles de niños y jóvenes que ser pierden en el laberinto que supone la educación española.

Insisto, hoy es un día para estar tristes, porque una vez más nuestros políticos se sumergen en la bajeza de su profesión y hacen de todo menos lo que deben hacer.

Ahora solo queda esperar para ver el siguiente color dominante en el Parlamento y un nuevo cambio de siglas incomprensibles para denominar a la educación.

24 de noviembre de 2009


Ahora que estamos a las puertas de la resolución del Constitucional con respecto al Estatut de Catalunya, parece que la "persecución" al castellano no se da sólo en tierras catalanas.

La foto que preside esta entrada me la encontré ayer por la tarde en la puerta de un aula del Campus de Vicálvaro en la Universidad Rey Juan Carlos.

Menos mal que siempre quedará el sótano para poder aprender español. No quiero ni imaginarme que sucedería si esto se ve en alguna Universidad catalana.
Esperemos que sea cual sea la resolución que se adopte, qede gente cuerda para debatir con dignidad lo que sí parece que empieza a ser un problema.

No hay que jugar a ser hipócritas, pero en Cataluña hay cuestiones que deben ser revisadas antes de que se enquiste el problema demasiado.

9 de noviembre de 2009

Hace ya unos años, uno de nuestros directores de cine más reconocidos, Pedro Almodóvar, dirigía una película cuyo trasfondo se veía reflejado en una forma de educación.

Pues bien, muchos años después de lo que refleja la película, la situación de la educación es mala, y hoy, como por arte de magia, creo que tengo una clave de por qué.

Todo ha surgido mientras estudiaba unos apuntes para un examen que tengo del Máster que estoy cursando. Durante más de 40 páginas, llenas de tópicos y nadedades, he llegado a la conclusión de que los modelos educativos y sus estructuras están programadas de tal manera que un alumno cualquiera no pueda enterarse de nada.

Me explico.

Siempre que se habla de fracaso escolar se señala con el dedo como culpable a los adolescentes. Si algo sucede, es culpa de estos jóvenes que solo ven en el alcohol y las drogas un interés real. Cualquier explicación termina con el ojo de la diana sobre los mismo: los estudiantes. Pero, ¿toda la culpa es suya?, ¿por qué no se mira el proble desde una perpectiva estructural?

Cuando a veces, y en muy raras excepciones, se reparten las responsabilidades, los políticos solo usan la educación como arma de campaña. Cambios en los planes de estudio, diversidad de los modelos educativos... todo con el fin de los votos. Pero... ¿y los profesores?, ¿qué parte de culpa tienen ellos?, ¿qué parte de culpa tiene el sistema?

Cuando la tasa de abandono dentro de la Universidad se dispara, de nuevo vuelven a ser los alumnos, en este caso más mayores, los que siempre son responsables. Falta de motivaciones, escasa responsabilidad social y personal... de nuevo los profesores no tienen culpa.

Pues saben lo que digo: un carajo. Un carajo para el sistema, un carajo para los profesores y quienes gobiernan a estos, y un carajo para los que estructuran los sistemas educativos.

No es posible que yo esté leyendo 40 hojas de apuntes y no me hayan aportado nada. No es posible que en poco más de un mes de clase la lista de faltas de los profesores sea tan larga, no es posible que no haya habido una reunión para clarificar contenidos y los profesores nos den los mismos contenidos en distintas asignaturas... No es que esté echando pestes con respecto al Máster que estoy cursando, porque esto se podría generalizar, como ya puse de manifiesto en mi paso por la Universidad de Murcia y su ineficiente Facultad de Comunicación y Documentación.

Lo que quiero expresar es que no todo es problema de la pieza más fácil de culpar en este proceso. Los alumnos, como tal, respondemos ante nuestras acciones, y siempre aceptamos sin reproche ir a la cola de la educación a nivel europeo, ¿pero los profesores dan la talla?

No, ellos no. Desde los niveles más básicos hasta los universitarios, los profesores y sobre todo, quienes tienen el control sobre ello, no dan la cara. Y lo que es peor, no dan la talla.

Profesores que llegan al cargo sin vocación, sin experiencia, sin capacidad. Profesores universitarios que no han pasado de becarios en una empresa y se creen capacitados para hablar de algo...

En definitva, problema compartido, culpable único.

17 de septiembre de 2009

Este puede ser un buen momento para ver la película La clase. Lo es no solo porque sea buena, sino por el fabuloso contexto en el que nos encontramos.

En el debate sobre el estado de la Región (en la Comunidad de Madrid), la presidente Esperanza Aguirre sugirió que los profesores tuvieran el rango de autoridad jurídica. Las voces se levantaron en contra y a favor, sin saber muy bien si es la mejor opción o no. Pues bien, pocos días después de haberse iniciado el curso académico, le ha llegado en forma de "razón" a la señora Aguirre una denuncia de malos tratos que una profesora ha interpuesto sobre el padre de un alumno.

En lo que a mi respecta he sido muy claro en el Editorial escrito en Sin Hora De Cierre: esto es un problema de la sociedad.

En la película hay una secuencia fabulosa que escenifíca con exactitud la situación actual. Después de varios problemas con un alumno conflictivo, el profesor de dicho alumno tiene una reunión con el director del centro. Durante el transcurso de la misma, el director le pregunta: "¿tú sabes cómo solucionar esto?", a lo que el profesor se encoge de hombros.

Creo que ese gesto describe mejor que mil palabras la problemática actual. No hay que ser más represivos, no hay que endurecer sanciones, no hay que dotar a los profesores de mayor autoridad. Lo que se debe hacer es plantear un debate del que deben participar alumnos, profesores, autoridades políticas y padres. Replantear los actuales sitemas educativos, reconformar los valores sociales... en fin, algo imposible.

Pero no por imposible se debe dejar de lado. Hace 7 años que salí de las aulas y soy consciente del cambio producido, pues ya entonces había situaciones que eran surrealistas, pero algo hay que hacer.

Aunque insisto una y mil veces, no puede haber bandos de buenos y malos, padres por un lado y profesores por otro, etc. Lo que debe haber es un acuerdo para darse cuenta de que hay un problema, porque lo hay, y entre todos juntos llegar a las soluciones que si bien no lo arreglen todo, sí exista la posibilidad de que quien quiere estudiar, lo pueda hacer. Es duro, pero hay que empezar a tomar medidas y sobre todo, no jugar a ser hipócritas.

 
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