¿Orgullosos?

20 de noviembre de 2009
España tiene una fea costumbre y es la de estar posicionada en los primeros lugares en algunos ranking en los que, sinceramente, no creo que debiéramos estar.

Hoy la revista TIME publica las mayores farsas o errores (léase como quiera) en la historia del deporte.

Y para "alegría" de todos los españoles, tenemos representantes en el puesto número 9. Se trata del equipo de baloncesto que participó en los Juegos Paralímpicos de de Sydney 2000. 10 de los 12 componentes no tenían las minusvalías requeridas para participar en dichos Juegos.

En fin, que tras la polémica con la mano de Henry en el partido contra Irlanda, parece claro que el "Fair Play" brilla en ocasiones por su ausencia.


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Enlace ofrecido por Celia Gilpérez, colaboradora de SHDC.

Más de lo típico

19 de noviembre de 2009
Es muy habitual cuando se está en el submundo de la blogosfera encontrase el típico post en que la persona que escribe se excusa por no actualizar con la debida asiduidad.

Pues aunque parezca mentira, es cierto que en muchas ocasiones uno no posee todo el tiempo que quisiera para poder escribir.

En mi caso se juntan dos factores: la cruz de ver como este pequeño sitio cada día pierde más usuarios, cuestión ésta que me afecta en su justa medida, y por otro lado, el hecho de estar involucrado en dos proyecto digitales muy bonitos:

1. El primero de ellos, en el que me embarqué hace dos veranos y con el cual sigo muy comprometido. Prueba de ello es mi artículo semanal sobre Economía. Esta semana sobre lo que nos va costar salir de la crisis...

2. Por otro lado, la absorción de mis absorciones y lo que más tiempo me quita: 'Sin Hora De Cierre', ese pequeño lugar que por tímido no sabe avanzar todo lo que me gustaría.

No obstante, esta mi casa, la del Comunicólogo, seguirá activa siempre que tenga algo que contar y alguien a quien incomodar.

¿Estamos locos?

13 de noviembre de 2009


Lo peor no es que estemos locos, es que hay quien quiere que lo parezcamos.

El señor Francisco Camps, en una tremebunda "ida de olla", dijo lo que dijo, y no dijo otra cosa.

No es que me esté expresando mal, es que lo chirriante del asunto ha vendio en las porterior disculpa sobre lo que soltó por la boca en Les Corts valencianas. Ni corto no perezoso, va y dice que sí, que PUDO haber dicho eso, y que pedía disculpas.

No señor President, no es que haya "podido" decir la lindez que ha dicho, es que la ha dicho.

De nuevo, no es que me esté expresando mal, es que no entiendo por qué le cuesta pedir tanto una disculpa a la clase política. Si él mismo reconoce que eso ha sido en "el fragor de la sesión parlamentaria", pues que diga: sí, me he confundido al decir eso y pido diculpas. Y todo relativamente solucionado.

En fin, que hasta que no aprendamos a pedir disculpas, nuestra clase política no será vista como la verdadera representación del pueblo.

La mala educación... en la realidad

9 de noviembre de 2009
Hace ya unos años, uno de nuestros directores de cine más reconocidos, Pedro Almodóvar, dirigía una película cuyo trasfondo se veía reflejado en una forma de educación.

Pues bien, muchos años después de lo que refleja la película, la situación de la educación es mala, y hoy, como por arte de magia, creo que tengo una clave de por qué.

Todo ha surgido mientras estudiaba unos apuntes para un examen que tengo del Máster que estoy cursando. Durante más de 40 páginas, llenas de tópicos y nadedades, he llegado a la conclusión de que los modelos educativos y sus estructuras están programadas de tal manera que un alumno cualquiera no pueda enterarse de nada.

Me explico.

Siempre que se habla de fracaso escolar se señala con el dedo como culpable a los adolescentes. Si algo sucede, es culpa de estos jóvenes que solo ven en el alcohol y las drogas un interés real. Cualquier explicación termina con el ojo de la diana sobre los mismo: los estudiantes. Pero, ¿toda la culpa es suya?, ¿por qué no se mira el proble desde una perpectiva estructural?

Cuando a veces, y en muy raras excepciones, se reparten las responsabilidades, los políticos solo usan la educación como arma de campaña. Cambios en los planes de estudio, diversidad de los modelos educativos... todo con el fin de los votos. Pero... ¿y los profesores?, ¿qué parte de culpa tienen ellos?, ¿qué parte de culpa tiene el sistema?

Cuando la tasa de abandono dentro de la Universidad se dispara, de nuevo vuelven a ser los alumnos, en este caso más mayores, los que siempre son responsables. Falta de motivaciones, escasa responsabilidad social y personal... de nuevo los profesores no tienen culpa.

Pues saben lo que digo: un carajo. Un carajo para el sistema, un carajo para los profesores y quienes gobiernan a estos, y un carajo para los que estructuran los sistemas educativos.

No es posible que yo esté leyendo 40 hojas de apuntes y no me hayan aportado nada. No es posible que en poco más de un mes de clase la lista de faltas de los profesores sea tan larga, no es posible que no haya habido una reunión para clarificar contenidos y los profesores nos den los mismos contenidos en distintas asignaturas... No es que esté echando pestes con respecto al Máster que estoy cursando, porque esto se podría generalizar, como ya puse de manifiesto en mi paso por la Universidad de Murcia y su ineficiente Facultad de Comunicación y Documentación.

Lo que quiero expresar es que no todo es problema de la pieza más fácil de culpar en este proceso. Los alumnos, como tal, respondemos ante nuestras acciones, y siempre aceptamos sin reproche ir a la cola de la educación a nivel europeo, ¿pero los profesores dan la talla?

No, ellos no. Desde los niveles más básicos hasta los universitarios, los profesores y sobre todo, quienes tienen el control sobre ello, no dan la cara. Y lo que es peor, no dan la talla.

Profesores que llegan al cargo sin vocación, sin experiencia, sin capacidad. Profesores universitarios que no han pasado de becarios en una empresa y se creen capacitados para hablar de algo...

En definitva, problema compartido, culpable único.

Mejor no preguntar

8 de noviembre de 2009
En la tarde del sábado me enteraba de la presunta agresión que ha sufrido Yoani Sánchez, la famosa blogger cubana y ganadora del premio Ortega de Periodismo.
Y sí, digo presunta porque hasta que no se presentan pruebas, todo es presunto.

La cuestión es que desde hace un tiempo, hay cosas que no entiendo de la blogosfera y en general de Internet, y es esa especie de trato de favor sobre algunas personas. Es más, desde que leo a Marcelino Madrigal, con el cual estoy casi siempre de acuerdo, me doy cuenta de la realidad de los Blogs y por ende Internet.

Los blogs, dirigidos por personas, no lograrán nada hasta que no suelten el lastre de ese ego contraído por quienes creen que este cortijo es suyo e invalidan toda opinión que va contra ellos o quienes les doran la píldora.

Volviendo a la cuestión, en la tarde del sábado, se me ocurrió preguntar en el Blog de una de esas presuntas "personalidades" de la Red si había alguna prueba de la agresión -pregunta que no me parece tan extraña- y lo que recibí como respuesta fue el típico sermón sobre la falta de eduación cuando se pregunta algo que no gusta.

Pues bien, creo que estoy cansado de dar una buena imagen y buena cara.

Desde hace algún tiempo me planteo la posibilidad de decir lo que pienso, sin más. Lo que sucede, es que en estos tiempos, y sabiendo de lo peculiar de la raza humana, uno tiende a guardar sus opiniones por el qué dirán. Miedoso quizá a que eso le pueda pasar factura, pero creo que estoy harto de ver como gente que no aporta nada se le sigue mirando como si de verdad dijese algo de valor.

En fin, que seguimos sin saber qué ha ocurrido con la situación de Yoani Sánchez. No dudo que haya sido verdad, es más, la creo, pero... ¿por qué hay tantas personas que dudan eso?