Comunicólogo Social: debate estado periodismo
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27 de junio de 2012

Debate (I): Prensa en papel
Debate (II):
Presente digital
Debate (III):
Televisión y radio
Debate (IV):
Modelo de negocio
Debate (V):
Google, el SEO y los clicks

Tras la famosa polémica sobre el
#gratisnotrabajo, los textos del periodista David Jiménez y el cierre de Público, entre otros medios de relevancia nacional, el debate sobre el futuro del periodismo, los culpables de la muerte del papel y cómo se reconfigurará el negocio en la próxima década están ocupando cada vez mayor espacio.

Calidad, becarios, editores avariciosos, periodistas “jóvenes” que no saben trabajar, la irrupción de Twitter, la inmediatez frente a la reflexión… Cada uno cree saber por qué el periodismo está en un estado muy grave. Pero donde menos veo incidir es en el papel de los lectores, usuarios o visitantes, que cada uno les llame como quiera.

Miércoles por la mañana. No se trata de un miércoles especialmente cargado de información, pero está la intervención de
Mariano Rajoy en el Congreso, el asunto de los gastos farmacéuticos y un colapso en la gestión de la Universidad Complutense... Es decir, temas que presuntamente importan a la sociedad, hay. Echando un ojo a la noticia más leída en ‘elmundo.es’ se trata de la novia del jugador del Real Madrid Khedira.

¿Eso es lo que más interesa? SÍ. Dejemos de ser hipócritas, cínicos y amantes de Radio 3 y los documentales de La2. El nivel social y cultural de la gente ha menguado. Los intereses son otros. ¿Las causas? Supongo que muchas, pero los medios no son los únicos responsables. En este caso tenemos un amplio abanico de textos, editoriales, noticias y artículos, y la gente ha preferido muy mayoritariamente que le interesa la exquisita mujer del futbolista alemán.

Ahora planteo una pregunta, ¿le sale rentable a ‘elmundo.es’ mandar un redactor a Egipto para cubrir el proceso electoral?

Como todos sabemos, y no vale hacerse el hipócrita, el periodismo es un negocio. Sí, cumple una función social y bla, bla, bla, pero es un negocio, y como tal debe atender a unos intereses comerciales y económicos que se resuelven con la publicidad. Y esa publicidad se ingresa a base de clicks, visitas y enlaces.

Luego, vuelvo a plantear la pregunta, ¿si soy editor de esta diaro, qué me sale más rentable sabiendo los gustos de la gente?

Personalmente ya he dejado de tragarme eso de que la audiencia reclama buenos contenidos, que si los medios ofreciesen textos de calidad los leerían… Que nadie se lleve a engaño. Llevo más de un año controlando el tráfico de un diario digital. Sí, pequeñito y en parte especializado en un área temática. Pero la realidad es que da lo mismo lo que hablemos sobre el Gobierno, la crisis y su situación. Da lo mismo que sea bueno o malo, que asistamos a congresos, hagamos coberturas especiales o lo que sea. Lo que la gente más lee es cuando escribimos en el
suplemento de deportes sobre Cristiano Ronaldo.

No voy a defender más a los lectores de este país. La información no interesa. No niego que el periodismo esté aquejado de otros muchos males. Que exista una preocupante precariedad laboral, que los intereses comerciales se hayan antepuesto a los periodísticos… ¿Pero alguien le ha obligado al lector a informarse sobre esta señora esposa de un jugador de fútbol? No. Cada lector, en su casa, su smartphone, tablet, o lo que sea, ha preferido informarse sobre eso antes que sobre los demás temas.

25 de junio de 2012

Debate (I): Prensa en papel
Debate (II): Presente digital
Debate (III): Televisión y radio
Debate (IV):
Modelo de negocio

Seguimos avanzando en este análisis sobre el actual estado del periodismo, principalmente el escrito, y de forma más concreta el digital; y hoy llegamos a una de las claves que están lastrando un desarrollo cotidiano de la tarea periodística.

Este tema va estrechamente ligado al ‘Debate’ anterior en el que se hablaba sobre el modelo de negocio. Y es que si alguien está reconvirtiendo el modelo de negocio en el mundo de la comunicación es Google, su posicionamiento y las técnicas que hay que llevar a cabo para “salir los primeros”.

Centrando el asunto en los mundos digitales, que como bien he remarcado es el futuro inmediato y la realidad que deberemos tratar, Google ha llegado para quedarse y ser el referente en cuanto a tráfico de información en la Red. Tras la polémica sobre quién sale beneficiado en su gestión de la información, con respecto a los grandes medios, lo que hay que discernir, una vez que estos medios han visto que Google no pone nada en peligro, sino que potencia su visibilidad, es cómo el gran motor de búsqueda ha sido capaz de reconfigurar la forma de trabajar en una Redacción.

Ahora se trabaja para Google. La misión es tener un titular que se encorsete en los parámetros necesarios para que la indexación sea mejor y todo sea llamativo. Luego, unas etiquetas coincidentes con los descriptores de búsqueda más realizados, y por último, un texto en el que la calidad no importa, al contrario, la densidad de palabras clave es lo importante para estar mejor posicionado.

Estar posicionado el primero puede provocar un incremento del 100% en la web, o más. Eso es así. Por lo tanto, y teniendo en cuenta cómo se gestiona la publicidad, eso significará más visitas, y más visitas ya sabemos que es más dinero. En este sentido, ni los medios más grandes pueden resistirse a esto. De ahí que los TT de Twitter, los doodles de Google y demás “chorradas informativas” estén llegando a las portadas de sitios como ‘elpais.com’ o ‘elmundo.es’. Cualquiera, sea su tamaño el que sea, si se dedica al periodismo, no debería caer en esas guerras de posicionamiento, pero da peor imagen, si cabe, que los “medio serios”, de quien se espera rigor y calidad, luchen por posicionar en primera posición a Belén Esteban y su desnudo en alguna revista.

Habrá quien diga que todo esto es mentira. De hecho, no hace mucho tiempo, en una comida de prensa coincidí con dos comerciales de ‘elpais.com’. En la charla sugerí todos estos temas y ellos me lo negaban. Pero a la pregunta de “por qué un tweet de Messi sobre un entrenamiento del Barça estaba en su portada”, no me supieron contestar. Evidentemente no podían decir que eso era una información importante para el lector, porque no lo es. Por lo tanto, no me querían confirmar que eso simplemente es para situar a “Messi” como un parámetro de búsqueda para Google.

De acuerdo en que los grandes medios no necesitan, en gran cantidad, estar metidos en esa lucha. Su tráfico directo es de por sí muy elevado. Pero insisto, “ser el primero” de, por ejemplo, ‘Google Noticias’, supone un aumento de tráfico muy significativo.

Así pues, hemos vuelto a topar con lo mismo: la consolidación de un modelo de negocio. Si hubiera un criterio lógico y de calidad en el que los anunciantes se pudieran basar, en vez de los simples clicks, no haría falta esa obsesión por ser el primero sin mirar la calidad, o tener que trabajar con una información totalmente absurda y que no interesa de cara a la sociedad.

De esta manera, tenemos que hoy día, para un medio es casi más importante tener un especialista en SEO y que sea capaz de controlar todos los parámetros de posicionamiento, que un periodista formado y con calidad. Total, lo importante son las visitas, el anunciante solo quiere impresiones de sus banners. De momento no sabe, o no quiere, tener un tipo de audiencia. Muchas marcas se anuncian a través de Agencias de Publicidad, y puedes encontrar anuncios de coches en portales sobre muñecas. Quieren un informe con gran número de clicks. Luego ya buscarán adecuar sus anuncios al público al que va dirigido ese medio, pero hasta entonces, valdrá con los clicks.

Este es el nuevo periodismo. Dictado por Google para que todos salgan ganando. Todos menos un actor: los lectores. Me incluyo en este grupo, porque busco información y solo veo titulares sin sentido que buscan lo que buscan, y artículos con dos mil enlaces y videos que realmente no sirven para lo que se crearon, que era enriquecer los textos, sino para aumentar las posibilidades en cuanto a posicionamiento.

Ahora, el que quiera, puede decir que esto no es tan ajustado a la realidad. Que los medios siguen haciendo su trabajo, con rigurosidad, consultando a las fuentes, etc, etc… Pues yo aconsejo hacer algunas búsquedas sobre “gran hermano” o “justin bieber”. Verán a los sospechosos habituales que crecen en dobles cifras y ya están entre los medios más visitados de España.

21 de junio de 2012

Debate (I): Prensa en papel
Debate (II): Presente digital
Debate (III): Televisión y radio

Dice el artículo 20 de la Constitución Española que “Se reconocen y protegen los derechos; (d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades”.

Lo dice la Ley. La información es un derecho, pero también habría que recordar que esa información, en acuerdo tácito con la sociedad, será difundida y transmitida por los medios de comunicación a través de los periodistas. Ahora bien, conviene no olvidar que esos profesionales de vez en cuando les apetece comer y desarrollar sus necesidades básicas, por lo que un sueldo no viene nada mal.

Por este motivo, lo primero que debe plantearse cuando se pretende montar o crear un medio de comunicación es cómo pagar a quienes trabajen en él. Por muy romántica que sea la idea del periodismo como cuatro poder y garante de la actividad democrática, se trata de un negocio, y como tal debe generar más ingresos que gastos para cubrir los costes.

Ahora bien, ¿se está adecuando a los tiempos ese modelo de negocio?, ¿el tránsito del papel al mundo digital se está haciendo económicamente bien? A merced de los resultados parece que no.

Dando por hecho que el papel tiene los días contados, solo hay que ver las ediciones cada vez más menguadas de los diarios nacionales, y el cada vez más extendido planteamiento de sacar ediciones solo los fines de semana, parece claro que el gran dilema se centra en cómo generar el mismo volumen de ingresos en el mundo digital.

El primer problema es que esa transición la pagaremos los que actualmente estamos en medio. Es decir, sobra gente. Un anunciante no paga lo mismo por estar en la contraportada de El País, que por un banner en la portada de ‘elpais.com’. Dos más dos son cuatro. Donde antes había dinero para 3 periodistas, ahora solo hay para 2. Ojo, esto incidirá de manera directa en la calidad, pero hasta que no se consiga generar el mismo ingreso que con la publicidad en papel, esta es la guerra que se debe librar.

El segundo problema se genera con la empanada mental que existe ahora mismo. Los anunciantes creen que su publicidad no es efectiva en los formatos digitales. Para ello, generan formas como los CPM, CPC, ROi, etc, etc… ¿Qué provoca esto? Lo que tantas y tantas veces he comentado: la tiranía de los clicks. Que solo valga tener cientos y cientos de visitas, que Google sea un arma que destruye el periodismo, y que interesa más escribir sobre Justin Bieber que del Festival de Teatro Clásico en Mérida, salvo cuando este sea TT en Twitter.

El tercer problema surge con el acceso a la información. Sinceramente, no entiendo por qué debe ser gratuito en Internet. Si en papel nunca ha sido gratis, hasta la llegada de los ‘gratuitos’ cuyo contenido es inferior, por qué los medios digitales dan sus contenidos en abierto. Hablando como usuario, la información la veo como un bien contingente. Puedo vivir sin ella. Por eso mismo, si la quiero, la pago. Lo mismo debería ser Internet. Si quiero leer una noticia sobre las elecciones en EEUU, pues basándome en la Ley de Oferta y Demanda, ‘elmundo.es’ pone un precio, y si yo quiero, la compro. Así hasta que se ajuste la calidad del servicio con mis pretensiones.

Bien es cierto que este tipo de modelo en España puede no haber cuajado todavía, pero es que quizás no se ha hecho de manera correcta, bien planteada y con la intención de que sea un negocio. Más bien han sido amagos para tantear el mercado pero que no han sido efectivos por su nula capacidad para afrontar realmente el problema del pago por contenidos.

Por lo tanto, y para no ir alargando el asunto, que si no se hace eterno, desde mi punto de vista el periodismo estará muerto hasta que no se adecuen los intereses de los anunciantes con los medios de comunicación. Quizás también ha llegado la hora de pensar que los sueldos superiores a 40.000 euros anuales, que los hay en muchos medios, son parte del pasado. Que el periodismo no es una profesión ‘Top’, al menos para ganar dinero, y que hay que ajustar las plantillas y sus ingresos.

No se puede seguir viviendo de los clicks, eso genera una degradación progresiva del periodismo. Aunque es la pescadilla que se muerde la cola. Necesito más dinero, con menos gente y contenido que me dé más tráfico para sacar más dinero con CPM. Imposible, esa ecuación solo hace que se hable de Gran Hermano y las tetas de sus concursantes.


20 de junio de 2012

Debate (I): Prensa en papel
Debate (II):
Presente digital

Continuamos en esta serie de debates de calado tremendista y que tienen por misión salvar al periodismo de la actual crisis que le envuelve. Al menos, personalmente lo veo así.

En este post es el turno de la radio y la televisión. El análisis será breve. Principalmente por dos motivos. Uno porque son los medios que menos he tratado profesionalmente. Nada en televisión, y apenas unas prácticas de unos pocos meses en la radio. Otro, porque estos dos soportes hacen un periodismo que no ha variado en los últimos 50 años, al margen de pequeños matices.

Uno de esos matices
ya lo comenté en este Blog y tiene que ver con las sesiones de casquería local a las que nos someten los informativos televisivos de las cadenas privadas.

Así pues, radio y televisión como soporte periodístico tienen hoy día casi el mismo condicionante que la prensa en papel: Internet. La integración de ambos formatos en los diversos medios de comunicación digital, como su propia integración en la Red, hacen de ellos armas muy potentes en los nuevos entornos. Es decir, las televisiones que se construyen en la web como medio, vease un ‘
telecinco.es’, tiene a su disposición el contenido más reclamado en la Red: videos.

Ahora bien, y a vueltas con el dichoso modelo de negocio, parece que la televisión de momento mantiene unos ingresos bastante sanos, aunque no siempre son invertidos en informativos. Por el contrario, la inversión publicitaria en radio,
al igual que la de todos los soportes, sigue en plena caída, y los despidos y cierres son, como también sucede en todos los soportes, la realidad del día a día.

Por lo tanto, el refugio natural para estos dos soportes debe ser Internet. No obstante, ese proceso de cambio de un entorno a otro, sobre todo provocado por los hábitos de consumo de los usuarios, se debe hacer siempre y cuando sea rentable, y no creo que ahora mismo los anunciantes ofrezcan la cantidad suficiente como para que un canal de televisión migre completamente hacia la Red.

Así pues, y sin querer entrar en jardines que no conozco, pues como bien he dicho estos dos medios se alejan mucho de mis conocimientos y capacidades, solo puedo aportar opinión como espectador-oyente-usuario. Esta opinión, como ya he mencionado antes con respecto a las casquerías televisivas, no es muy positiva con respectos a los informativos. Con respecto a la radio y su labor periodística, de momento me convence. Su inmediatez y capacidad de transportar la noticia le siguen convirtiendo en el medio de comunicación más rápido y fiable.


19 de junio de 2012

Debate (I): Prensa en papel

Una vez que ya hemos matado el papel, ahora toca ver cómo queda el periodismo sin el soporte que durante varias centurias lo ha visto desarrollarse.

En primer lugar, y desde mi punto de vista algo fundamental, viene marcado por los usuarios-lectores-visitantes. Estos días en los que la Prima de Riesgo fluctúa de manera incontrolada, la gente quiere saber si sube o baja, qué consecuencias tiene, y poco más. Por eso, al igual que esto era un motivo para la muerte del papel, creo que es la nueva esencia del periodismo digital.

Antes de entrar en una polémica absurda, debo dejar claro una de las primeras cosas que aprendí cuando me metí en estos mundos digitales. Y es que el periodismo no tiene apellidos. No es no digital ni ciudadano, ni social, ni de datos… El periodismo es bueno o malo, y punto. Por este motivo, no vale excusar al soporte para criticar que el periodismo que se hace en Internet es de menor calidad, aunque ciertamente este debate ya se ha disipado.

No obstante, y como recibí alguna crítica en el texto anterior al no introducir a las publicaciones periódicas dentro del papel, dejo claro que en esta serie de post debo acortar un poco la temática, por lo que solo hablo de información de actualidad. Vamos, a lo que se han dedicado históricamente los periódicos.

Una vez hecha esta aclaración, sí surge un primer problema que todavía hará que papel y soportes digitales convivan por lo menos un lustro: mi padre. Sí, mi padre es el problema. Este buen hombre, que cada vez se abraza más a su etapa dorada de jubilación, es alguien que todavía gusta de informarse, pero por circunstancias lógicas y temporales, ciertos soportes digitales aún no los controla del todo. La cuestión es que como mi padre en España todavía hay millones de personas. Gente que quiere informarse pero que no tiene, o no quiere tener, iPads, smatphone o directamente porque no se siente cómodo delante de un ordenador. Por lo tanto, todavía no se puede pretender que toda la información publicable acabe en Internet.

No obstante, y para no contradecirme con la muerte del papel, es evidente que en el centro de mi argumentación, las necesidades de los usuarios, parece claro que los formatos digitales serán la clave.

Ahora bien, tras intercambio de ideas con la publicación del primer post, algunos hablan de la migración del papel al digital. No creo que ese sea el problema. Es decir, todo es acostumbrase. Esos redactores que antes tenían uno o dos días para escribir un tema, ahora tienen cuatro horas.

Para mí, el problema -el gran problema- es el modelo de negocio publicitario insostenible que ha llevado el sector de la comunicación. Es decir, no se trata de formatos, soportes o maneras de ofrecer la información, que a fin de cuentas, solo son datos, cifras y contextos. Lo importante es hacer viable un modelo de negocio que debe basarse en la Ley de Oferta y Demanda. Aunque este tema lo abordaré más adelante.

Así pues, en un futuro digital, al igual que pasaba con la muerte del papel, parece todo dicho. Una vez que todos los usuarios, sin excepción de los “padres de España”, estén habituados y capacitados para el consumo de información a través de dispositivos móviles y ordenadores domésticos, todo se leerá a través de Internet.

Insisto en la idea de que todo esto es forzado por los usuarios. Necesidad real o no, lo cierto es que la gente, incluso, ya no quiere ni consumir la información desde los PC de mesa. Estamos en la era de la movilidad, donde leo la prensa mientras voy en el autobús, comparto una noticia mientras espero a alguien, o estoy con mi iPad en casa.

Forma de trabajo
En cuanto a la manera de trabajar, no creo que deba diferir mucho a como se hace actualmente. Es decir, antes ponía un ejemplo sobre la temporalidad en la que serán ofrecidas las informaciones, pero eso, bien hecho, con rigor y un modus operandi correcto, no tiene porqué bajar el nivel del periodismo.

Ahora bien, y enlazando con el modo de negocio, otra cuestión distinta es que ahora mismo los mecanismos para conseguir dinero a través de publicidad en Internet se basen prácticamente en la consecución de visitas, y eso provoque publicar más rápido y más contenidos, para obtener más visitas. Esto es un problema que se escapa a la propia concepción del periodismo, que es de lo que trata esta serie de post.

Si no hay un modelo publicitario o de pago que provoque poder trabajar adecuadamente, sino que solo valdrá ser el primero para tener más visitas, entonces el periodismo, tal y como se conceptualiza, habrá muerto. Una vez más, Justin Bieber y Gran Hermano serán los protagonistas. Y una vez más habrá que debatir qué es lo que quieren los usuarios que consumen la información. Análisis sobre lo que sucede en Siria, o fútbol. No se trata de que el periodismo se crea por encima del bien y el mal y diga lo que debe ser noticia. Debe atender a los gustos y necesidades de los lectores y la sociedad.

18 de junio de 2012

El papel ha muerto. Quien no lo quiera ver, que no lo vea. Pero un negocio que solo genera pérdidas y deudas, es un negocio que ha dejado de existir. Algunos medios, por ejemplo los económicos, se han dado cuenta y ya empiezan a poner sensatez en el asunto. Por ejemplo, elEconomista ha dejado de salir los lunes hace tiempo. Por su parte, Cinco Días sale con ediciones igual de abultadas que los gratuitos. En definitiva, parece que el retroceso del papel es una realidad.

Los motivos pueden ser varios, y la idea será reiterativa durante esta serie de textos. La filosofía fundamental es la pescadilla que se muerde la cola. Medios que pierden lectores, pierden publicidad, pierden dinero, despiden a periodistas, tienen menos calidad, pierden lectores, y vuelta a empezar.

La idea, como insisto, es muy reiterativa. Pese a los “carcas” que dicen que la muerte del papel se lleva anunciando desde los años ’90, lo que está claro es que desde los años ’90 lo único que ha pasado es que la deuda se ha hecho enorme. Eso está provocando que ahora se cierren medios y cabeceras que parecían ajenas a todo. Por lo tanto, a esos sabios que auguran larga vida al papel, solo tienen que ver las continuas bajadas de audiencia de los medios impresos. Además, hay dos factores que se suman a esta carrera hacia el cadalso. Por un lado la mencionada falta de calidad provocada por los recortes, y por otro, la pérdida de credibilidad en el periodismo y los periodistas como verdaderos agentes libres que informan.

Así pues, en este primer apartado sobre estos debates sobre el periodismo, creo que no hay mucho más por donde agarrarse. Los costes de producción se han mostrado enormes en tiempos de crisis. Por no mencionar el verdadero papel que juega la prensa escrita en una época de consumo urgente y masivo de información.

Podrá gustar más o menos, pero como abordaré en otro texto más adelante, la audiencia manda. Y lo que ahora mismo se exige es rapidez, titulares impactantes e informaciones breves de actualidad. Así pues, ¿interesa algo que paso hace dos días? La respuesta es no. Por ello, las cabeceras actuales deberán pensar en ser medios semanales que editen uno o dos días a la semana repasando la actualidad, ofreciendo análisis, y en definitiva, eso que ya no se lee un martes a las 10 horas de la mañana.

Esto provocará despidos, pero como la idea fundamental de todo este debate es que el periodismo, como demasiadas cosas en esta sociedad, ha vivido por encima de sus posibilidades, ahora habrá que reformular ideas. Este negocio ha generado necesidades que no existían, y lo de contar que ha muerto el Marqués de Pedroches a gente que no sabía que Pedroches tenía un Marqués ya no es sostenible. Ahora, pese a que la sociedad se fragmenta y hay una mitad muy necia que pasa de todo, hay otra mitad que requiere más cosas, más calidad, mejores formas y formatos. Y todo eso, por desgracia, ya no lo puede hacer un papel de hace dos días.


14 de junio de 2012

El título resulta bastante pretencioso, lo sé. Pero espero de esta serie de textos que voy a escribir, un total de siete, que sean mi legado como profesional del periodismo. No vaya ser que tal y como están las cosas no vuelva a pisar el suelo de una Redacción. Bien es cierto que mi trayectoria profesional se puede resumir de forma rápida, a fin de cuentas, cuatro años no dan para mucho.

No obstante, e insisto, sin ánimo de creerme cosas que no soy, esta serie de textos los escribo por varios motivos. Entre ellos, porque hace pocos días un compañero de pachancgas de basket, Mario Paz (@karnag20), me dijo que en ocasiones contradigo mis propias ideas sobre el periodismo y la comunicación. Así pues, dejaré muy claro qué es lo que pienso y siento sobre este honorífico oficio.

También escribo estas líneas a raíz de los debates que mantengo en el Blog de David Martínez (@dmartinezpr), cuya animosa entrada en estos mundos blogueriles me ha hecho retomar este pequeño sitio con más ganas.

De este modo, y con toda la humildad del mundo, pero con los ojos bien abiertos, que es como siempre los tengo desde que llegue a esto que dan en llamar periodismo, a lo largo de siete textos expondré mis ideas de presente y futuro sobre la comunicación.

Habrá para todos. Papel y digital, que son los formatos en los que principalmente he trabajado; radio y televisión, a nivel periodístico; así como lo fundamental, y en lo que pondré más empeño, el nuevo modelo de negocio que nadie parece querer ver. También trataré un tema que a mí me perece trascendental, al menos en Internet, como es Google, el SEO y el posicionamiento, así como las nuevas audiencias, que pese a no ser siempre escuchadas, son las que mandan.

Por último, daré mi pesimista visión de futuro sobre el periodismo. Como digo, no me creo un visionario, ni un gurú. Es más, puede que cause risa que alguien con apenas cuatro años de profesión a las espaldas se atreva a hablar con tanta contundencia sobre el sector. Pero lo haré de forma clara, directa y con ejemplos. De esta forma, intentaré hacer ver cómo y por qué el periodismo en Internet nunca será periodismo, y como el papel tiene sus días contados.

En definitiva, lo dicho, mi legado como joven y soñador periodista.


 
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